
Tenemos momentos vivenciales y participativos a través de actividades lúdicas estructuradas y semiestructuradas, donde la comunicación desde el juego fortalece lazos de confianza mutuos y habilidades blandas como la empatía, el trabajo en equipo y la resolución pacífica de conflictos.


Con el juego se disfrutan de forma natural los valores individuales y grupales, los conocimientos significativos en un entrono seguro y motivador para todos.






